Era 1987. Aun existía el torreón, donde había escrito Antonia Díaz sus mejores obras, y una abundante vegetación en la ría, esta no tenia el pretil de piedra que la bordea hoy en día. El suelo era de albero. Los pasillos del laberinto eran un sitio para perderse bajo la vigilancia de los padres o los maestros
El parque, inaugurado solo 5 años antes, era el espacio verde mas antiguo, frondoso, variado y mágico de Dos Hermanas, ideal para explorar y poner a volar la imaginación. Que suerte la de los niños que participaron esos primeros años en los cuentacuentos organizados por la Biblioteca Municipal
