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José Lamarque en el paseo de cipreses. Entrada de la Alquería del Pilar |
“La
casa principal contaba entonces con tres entradas, la de servicio, la
entrada principal, que es la que mira a mediodía, y la puerta
trasera.
Delante
de la fachada principal existía una glorieta con cuatro círculos
bordeados de palmeras, de las cuales aún viven algunas; existía
también un templete de unos 3,5 metros con el busto de Cristóbal
Colón, y por delante del círculo de palmeras, estatuas más
pequeñas con los medios bustos de todos los personajes que
intervinieron en el descubrimiento de América.
Delante
de la puerta trasera, justo frente a la puerta principal, después de
una escalinata de mosaicos con leones a los lados, existía una
fuente con surtidores y estatua central, rodeada de guardilla de boje
fino (planta). A continuación se subía otra escalinata de mosaicos,
al final de la cual se encontraba un paseo nominado de los
ciclamores, pues estaba bordeado de clicames, que es un árbol
que posee una bellísimas flores que le florecen en el tronco y las
ramas principales, y de varios postes con estatuas representando los
principales filósofos griegos de tamaño natural; dicho paseo
remataba en un círculo con la estatua del segador (según
las descripciones que he oído se trataría de Mercurio) en
el centro y alrededor varias figuras de escritores de la literatura
clásica.”
Además,
y por su alrededor, la vivienda contaba con numerosos jardines en los
cuales abundaban los arcos de rosales de enredaderas, yedras, etc.,
así como árboles florales como eran magnolios, jacarandas,
paraísos, etc. Existieron también unos pinos,…, que medían de
uno a un metro y medio de diámetro y se le contabilizaron por las
corrientes de savia 270 años y algunos más.
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| Estatua de Mercurio |
Recuerdo
también unos eucaliptus gigantes, y en especial a uno de ellos que
le llamaban “el de la mano”; su tronco era semejante a la muñeca
a continuación de la cual se anchaba como el metacarpo de la
mano, aplastado y como de una anchura de dos unos dos metros del cual
salían dos guías hacia arriba semejantes a dos dedos. Otro de esos
gigantísimos eucaliptos se encontró situado, hasta el año 1960,
entre el pozo que suministraba el agua a la ría y un poco más
avanzado de la altura del faro, y para que se imaginen mejor su
altura, les contaré que, cuando fue cortado, al caer hundió medio
tejado de la casa del capataz, hoy Columbicultura, el edificio más
antiguo de todos, incluso que el de los señores de Ibarra.
Justo
encima de la gruta (hoy tapiada) que se encuentra al lado del
bar existió un kiosco árabe donde solía escribir doña Antonia
Díaz. Y dentro de dicha gruta se hallaban colocadas varias
peceras.
Otro
edificio, (hoy
bar) entonces
llamado de “Historia Natural”, contaba con cuatro compartimentos…
Uno dedicado a aves y animales… En la segunda sala se recogían
toda clase de muestra de minerales. En la tercera sala objetos y
armas antiguas…. La cuarta sala estaba dedicada a conchas,
caracolas de mares y océanos y piezas muy primitivas….
Otro
de los edificios, hoy desaparecido, fue uno destinado a cuadras,
cocheras, granero y pajar, así como para vivienda del cochero y
cuidadores de las bestias. Este edificio se encontraba en la parte
más alta de la finca (hoy
aparcamiento), al lado se encontraba un almacén de
aceitunas construido de madera con el techo de zinc. Los pilones del
cocedero eran de medias tinajas de barro empotradas en mamposterías.
Las
aves en la Alquería eran intocables, y eran siempre cuidadas con
mucho esmero. En tiempos de J. Lamarque existía al lado de las
cuadras y de las cocheras un montículo rodeado de pitas, yucas y
cactus, sobre el cual se hallaba edificada una caseta rústica de
unos 4 m2, a la que se subía por un pasillo estrecho en forma de
caracol, a la que se denominó “la caseta de las cigüeñas”. En
ella vivía una cigüeña domesticada….
En
la glorieta arriba mencionada se colocaron unos comederos en alto
donde se les echaba grano a los pájaros que en el parque abundaban,
y casi todos ellos domésticos; quiero decir, que no huían del
hombre. Estos pájaros eran de especies conocidas por: gorrión,
jilgueros, chamarices, correlubias, chachapines, mirlos, ruiseñores y
pájaros de entrada”.5
La
descripción de los jardines no quedaría completa sin hacer una
relación de las especies vegetales que poblaban estos jardines. El
listado que se presenta a continuación está basado en las especies
que se pueden observar actualmente y las que se nombran en las
descripciones que figuran más arriba. La lista es incompleta, faltan
las especies vegetales que se guardaban en invernadero y que solo se
sacaban cuando el tiempo era el adecuado, y otras que por diversos
motivos se hayan perdido. Por su nombre común, serían las
siguientes:
Especies
arbóreas: morera, casuarina, pino carrasco, eucalipto, árbol del
amor, árbol de fuego, almez, paraíso, palmera datilera, jacaranda,
ciprés, olivo, álamo blanco, magnolio, sauce, árbol de la
pimienta, acacia de Japón y varias especies y variedades de
cítricos(naranjos dulces, de sangre, amargos, mandarinos).
Loa
arbustos y trepadoras estaban representado por las siguientes
especies: lentisco, altea, bambú japonés, bambú divino, boj,
arbusto de las mariposas, rosas de diferentes tipos, rosa de
Alejandría, jazmín, mirto, laurel, adelfa, yedra, esparraguera
fina, evónimo, mioporo, júpiter, pitósporo, junípero, pita, yuca
y chumbera.
Descripción
de los jardines y su simbolismo
Introducción
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| Plano |
Los
jardines históricos, que hay alrededor del palacio neo-mudéjar de
la Alquería del Pilar, se construyeron a principios de los años 70
del siglo XIX siguiendo las pautas de otros pequeños jardines
eclécticos o mixtos, que fueron levantados por burgueses acomodados
en los alrededores de muchas ciudades europeas desde finales del
XVIII hasta finales del XIX. Se caracteriza por contar con varias
construcciones caprichosas o folies, sin ningún objetivo práctico
determinado, pero con un valor simbólico que transciende al
meramente estético. En los diferentes caprichos y diseños
jardineros queda reflejada la ideología, religiosidad, los gustos y
la obra literaria de los propietarios de estos jardines.
Estuvo
de moda, durante la segunda mitad del siglo XIX entre la aristocracia
y la burguesía acomodada de Sevilla, tener residencia en Dos
Hermanas y su entorno, aquí buscaban la paz del campo y un refugio
para los fuertes calores del verano. Este pequeña población al sur
de la capital se puso de modo por dos motivos:
Las
descripciones que figuran en las novelas de la escritora e
intelectual de origen alemán Fernán Caballero, que vivió en Dos
Hermanas, en las que refleja, sobre todo en “La
familia Alvareda”,
la suave paz y tranquilidad del campo nazareno.
La
construcción del ferrocarril Sevilla-Jerez-Cádiz (1860) que
permitiría un acceso rápido a las numerosas fincas de verano que se
construyeron en Dos Hermanas.
Breve
presentación de los poetas
Antonia
Díaz, y José Lamarque son poetas adscritos a la clasicista Escuela
Sevillana de poesía. Antonia (1827-1892), originaria de Marchena,
hija de un médico afincado en Sevilla, recibió una cuidada
educación, desde muy joven leía a los poetas clásicos castellanos
y sevillanos. Poetisa de mérito reconocido, comenzó a publicar en
revistas en 1846. Se casó en 1861 con J. Lamarque (1828-1904). Este
era hijo de francés y trianera y es autor de una obra poética de
calidad desigual. Fue empresario en hierros y maderas, banquero, se
dedicó a la importación exportación y fue cónsul del El Salvador,
Nápoles y el Imperio Austro-Húngaro.
Amigos
del pintor Valeriano Bécquer y otros poetas e intelectuales
sevillanos, celebraban en su casa de la Alquería reuniones
literarias y tertulias. “Esta
casa y sus jardines, construidos en 1872 eran, sobre todo, y como
imitando usos cortesanos de antaño, el palacio de Antonia Díaz, la
'señora' a la que los caballeros van a presentar sus respetos y sus
muestras de admiración”.6
Protectores
y mecenas de poetas, colaboraron en la primera edición las obras de
Gustavo Adolfo Bécquer (1871). En la vejez Lamarque está en
contacto con poetas jóvenes como Juan Ramón Jiménez, al que invita
a seguir la senda de los escritores clásicos y a alejarse de los
poetas modernistas a los que calificaba de cursis. Juan Ramón decía
de los poetas sevillanos del entorno de Lamarque que eran “La peña
poética sevillana del tiempo parado”
Los
poetas eran de ideología conservadora, partidarios de la
restauración borbónica en la figura de Alfonso XII a la que
financiaron. De una profunda fe católica, practicaban asiduamente la
caridad entre los vecinos de Dos Hermanas. Participaron en la
restauración de la ermita de Valme y la puesta en marcha de su
Romería.“Se
puede calificar a Antonia Díaz como mujer
delicada y bondadosa, sensible y entregada a su marido y a los
necesitados. A diferencia de otras compañeras de letras, Antonia
Díaz no fue de ninguna forma una amenaza para sus amigos escritores,
pues supo conservar siempre su lugar”.7
Los
Jardines de la Alquería
Dimensiones,
limites, accesos.
La
finca tenía cerca de 6 hectáreas, sus límites eran: al norte una
cantera de piedra de albero y huertas, al este la carretera de
Alcalá, al sur la vía del tren Sevilla-Cádiz y al Oeste la finca
del Conde de Ybarra, de la que estaba separada por un ramal de vía
del tren, que se usaba para sacar piedra de la cantera.
Se
accedía a los jardines por una puerta situada a la altura del
palacio de Alperiz, al final de la calle 28 de febrero. Otra entrada
estaba situada junto a la vía del tren; esta cancela daba acceso a
los andenes. En la finca había 4 edificios: la casa neo-mudéjar, el
museo (hoy bar), la casa del guarda (hoy columbario) y las cocheras,
caballerizas y habitaciones de los cocheros (construcción
desaparecida), situadas por encima de la puerta principal.
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| Estación y valla de la Alquería del Pilar |
Al
sur del edificio principal existía un amplio huerto de naranjos,
alrededor de la casa había jardines de estilo ecléctico y en la
parte norte de la finca una zona de pinar, eucaliptos y lentisco.
Cerca de la puerta principal situaron la Cruz de los Caballeros,
monumento que conmemoraba una muerte en duelo sucedida en el siglo
XVII en el campo de Tablada. A este suceso dedicó José Lamarque un
extenso romance de capa y espada titulado “La Cruz de los
Caballeros”. Este monumento fue adquirido y reconstruido por
Lamarque para ponerlo en su finca de Dos Hermanas.
Edificio
principal
Situado
en el centro de los jardines, es el elemento más atractivo, a su
alrededor se distribuyen los diferentes caprichos, espacios
ajardinados y paseos. Hacia él se dirigen los caminos principales.
Es un edificio de estilo neo-mudéjar, con ventanas ojivales y
balcones con cristaleras de colores; la almenada azotea tiene en el
lado derecho una torre semejante a un alminar. Constaba de tres
puertas, una orientada al sur desde la que se accedía al laberinto y
el naranjal. Otra, la puerta principal, al norte, donde estaban los
jardines mas interesantes y románticos, y una puerta de servicio al
este.
El
edificio cumple la clasicista proporcione áurea8,
también llamada proporción divina. Por su estilo y proporciones
este edificio hace referencia al mundo medieval, oriental y al
renacimiento.
Puerta
orientada al sur y laberinto:
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| Puerta sur y laberinto |
Junto
a esta puerta había una estatua de Cristóbal Colon, y a su lado los
bustos de los primeros descubridores de América, protagonistas de
los viajes andaluces (Américo Vespucio, Juan de la Cosa y Alonso de
Ojeda). A continuación, bajando una escalinata, estaba el laberinto
de estilo clasicista hecho de tuyas, rodeado de un círculo de
palmeras, los arbustos del centro están dispuestos de tal forma que
dibujan una cruz templaria, que era la que figuraba en las velas de
las carabelas de Colon. Esta forma sólo se podía apreciar desde la
ventana o la azotea. En el centro existe una fuente circular con
piedra sin desbastar. La fuente era de tipo rocalla. Cuatro columnas
de piedra nacían en los bordes y se elevaban hacia el centro,
formado una especie de gruta.Este
espacio de estilo renacentista, (el laberinto es un elemento típico
de estos jardines) estaba dedicado al descubrimiento de América y a
su principal autor, Cristóbal Colon, cuya figura estaba siendo
revisada de forma crítica durante esos años. Esta zona tiene
carácter literario e ideológico: Lamarque tiene una amplia obra
épica cuyo titulo es “Cristóbal Colón” donde reivindica la
figura del descubridor. Según su opinión, este personaje debería
ser modelo para la España a la que Lamarque aspiraba.
El
laberinto casi circular, su fuente y el círculo de palmeras parecen
representar una Rosa de los Vientos, herramienta de navegación del
siglo XV. La flecha que indica el norte se adivina en el diseño del
otro lado de la casa (paseo de los filósofos indicando el norte). El
tema del mar, como iremos viendo, se muestra de diferentes formas en
otros diseños de estos jardines.
El
paseo de las casuarinas y los almeces:
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| Paseo de las casuarinas |
Situado
perpendicular a la vía del tren existe un paseo o “alle” de
casuarinas que termina cerca de la cancela que daba a los andenes de
la estación. La casuarina, falso pino o árbol de la tristeza, de
caedizas y oscuras ramas y tronco negro y gris, comunica sensaciones
sombrías y tristes, más propias de una despedida. Las ramas de este
árbol, cuando son movidas por el viento, evocan el sonido del mar en
la lejanía, y nos traen el recuerdo de los amigos que se han ido.
En
contraste con este melancólico paseo, hay distribuidos por todo el
jardín muchos almeces. Este árbol autóctono, de hoja caduca e
intrincadas ramas secundarias, da cobijo a numerosas aves, aquí
hacen sus nidos y se alimentan de su pequeño y dulce fruto: la
almecina. El canto de los pájaros alegra la vida y da la bienvenida
al visitante, que pasea por estos bellos jardines.
Gruta
y torreón medieval.
Estos
dos elementos son de clara inspiración romántica. Grutas y
torreones son construcciones imprescindibles en los jardines
románticos alemanes e ingleses del siglo XVIII y XIX.
La
gruta de la Virgen (tapiada desde 2008) estaba decorada con
estalactitas, conchas y peceras. Los peces son el símbolo de Cristo
para los primeros cristianos. En el mundo pagano era símbolo de
fertilidad. (Antonia no pudo tener hijos). La concha es uno de los
símbolos de Venus, que paso, por sincretismo, a la Virgen María.
 |
| Gruta aun sin tapiar. Encima estaba el torreón |
Justo
encima de la gruta estaba situado un torreón almenado de estilo
medieval con ventanas ojivales multilobuladas, de inspiración
andalusí. Aquí es donde Antonia Díaz tenía su gabinete y escribió sus mejores obras. Es significativo que bajo esta
estancia estuvieran representados Cristo y la Virgen como fuente de
inspiración, se pusieran peces, símbolo de la fertilidad, en este
caso creativa. (Son numerosos los poemas de Antonia de inspiración
religiosa y moral)
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| Circulo de cipreses |
Desde
la ventana del torreón orientada al sur se podía observar un
círculo formado por 6 cipreses rodeados de tuyas, que formando una
sola copa elevan sus ramas al cielo. A su mágico interior se puede
acceder por un pasillo de tuyas que conducen a la puerta del círculo,
en este punto una gruesa rama de ciprés está injertada en su
compañero, formando el marco de la puerta. Este es el espacio más
misterioso y espiritual de los jardines.
Cascada,
grutesco y ría
Pasando
un arco y subiendo por una romántica y corta escalera sinuosa, que
va paralela al pequeño cauce en que desemboca la ría formando una
cascada, se puede observar en la pared derecha un grutesco, parece la
cara de un ser mitológico, motivo decorativo propio de los jardines
clásicos.
La
ría, de ondulada orilla, es una representación del mar con
referencias al mundo medieval y andalusí. Este conjunto es de estilo
romántico.
 |
| Estado actual de la ría |
Esta
pequeña laguna, cuyo largo y ancho cumplen la proporción áurea,
consta de un puente y una isla en el centro, en esta hay un monóptero
de estilo andalusí, con un arco ojival multilobulado y un faro. En la parte norte hay un embarcadero, donde se
podía coger un pequeño barquito de remos. Estaba rodeada de
vegetación propia de ribera, sobre todo almeces, álamos blancos y
el suelo alfombrado por hiedra. En la orilla de la ría hay un
ninfeo, elemento constructivo que aparece en jardines neoclásicos,
barrocos y románticos, donde se supone habita una ninfa, ser
mitológico asociado a la naturaleza. Este elemento decorativo se
repite en otros rincones del jardín. La ría divide los jardines de
la zona norte de la casa en dos: al este los jardines que estaban
enfrente del Museo (hoy bar), y que desconocemos el diseño que tenían, y al
oeste los jardines a los que se accedía desde la puerta norte de la
casa.
Ejes
principal, secundario y escaleras. Paseo de los filósofos, columna
de Mercurio y parnaso de los poetas.
Es
este espacio situado al norte de la casa es donde se encuentran los
diseños más interesantes de los jardines de Antonia Díaz y José
Lamarque: Aquí se mezclan elementos constructivos y trazados de
estilo romántico y neoclásico dando lugar a un jardín de carácter
ecléctico.
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| Eje principal y secundario. Paseo de los filósofos |
La
puerta que daba al norte (hoy es una ventana), tenía una escalera
con balaustrada y dos leones a los lados. A continuación había una
rotonda con una estatua en el centro, que representaba a la Primavera
(A. Díaz tiene un poema dedicado a esta estación), que estaba
rodeada de un seto de boj (la planta de Rea/Cibeles la madre de todos
los dioses) y a continuación otra escalinata que aun podemos
observar. Al subir esta hay dos caminos que se cruzan formando una T:
el paseo horizontal a la casa, o eje secundario, está bordeado de
cipreses (el árbol espiritual, que pone en contacto tierra y cielo)
y el eje principal, que continúa enfrente de las escaleras, está
bordeado de tuyas (árbol de la vida chino) y sombreado por árboles
del amor (las tuyas se han conservado, de los árboles del amor solo
quedan algunos). En este paseo principal, de los filósofos, situaron
estatuas de pensadores clásicos sobre las 6 columnas que aun se
pueden ver. Al final de este paseo hay una alta columna (de unos 5
metros) con una estatua de Hermes (del que sólo quedan las piernas)
y rodeándolo situaron bustos de escritores clásicos: era el parnaso
de los poetas. Tanto el paseo de los filósofos como el parnaso de
los poetas son motivos que se repiten en numerosos jardines
románticos. Según los gustos e ideología de los dueños se
situaban unos u otros pensadores y escritores, Hermes, patrón de la
literatura y la elocuencia presidia este espacio. Este dios, heraldo
de Hades, era el encargado de acompañar a los grandes hombres a los
Campos Elíseos. |
| Estado actual de la estatua de Mercurio |
La
rotonda de la Primavera, junto los paseos principal y secundario, que
forman una cruz latina, configuran el “anj” egipcio, la llave de
la vida o cruz copta, que con los cipreses, los arboles de la vida,
los arboles del amor, y la proporción áurea o divina aplicada a las
espacios, nos sugieren que este conjunto estaba consagrado al amor de
Dios.El
alminar de la casa y el pilar de Mercurio están alineados con la
estrella polar. De esta forma el cielo estrellado y la noche quedaban
integrados en los jardines de la Alquería del Pilar, facilitando al
observador de la bóveda celeste la identificación de estrellas y
constelaciones.
A
la derecha del camino principal hay otros tres elementos
constructivos:
La
Cruz de los caballeros
Conmemoraba
la muerte de un caballero en duelo. Este suceso aconteció en el
campo de Tablada (camino de Sevilla a Dos Hermanas) durante la
segunda mitad del siglo XVII. José Lamarque escribió sobre este suceso un corto romance de capa
y espada. La
existencia de la composición poética añadía un
marcado carácter literario al espacio de los
jardines donde se situó el monumento. Este había sido destruido en
octubre de 18749
durante una de las algaradas que se desarrollaron en Sevilla durante
el Sexenio Revolucionario (1868-1874). Lamarque lo encontró
por casualidad y adquirió la cruz y la lápida conmemorativa del
duelo.

En
el año 1876 el monumento fue reconstruido y colocado en una zona
boscosa de los jardines, al borde del pinar que existía en la parte
este del parque. El conjunto consistía en una pequeña glorieta con
bancos de mampostería con azulejos, y en su centro se levantaba el
pedestal con la cruz de hierro. La lápida de mármol situada en el
costado del pedestal tenía una inscripción que recordaba el hecho y
rogaba una oración por el caballero muerto10.
Este
monumento hoy no está en el parque, ya que el último propietario lo
retiró, antes de entregar la finca al Ayuntamiento de Dos Hermanas,
en 1980.
Conclusión
 |
| Alegoría de la Primavera |
Leyendo
las descripciones de las personas que conocieron los jardines, y
haciendo un análisis comparativo de los diseños jardineros que aún
se conservan, con los que se construyeron en Europa desde finales del
siglo XVIII de estilo romántico y neoclásico, podemos interpretar
que el jardín ideado por Antonia Díaz y su esposo, José Lamarque,
era un espacio de estilo mixto lleno de simbolismo, en el que los
poetas reflejaron sus creencias religiosas, sus gustos e influencias
literarias, plasmando de forma sensible e inteligente, por medio de
la simbología de las plantas, los dibujos de los trazados de los
caminos y los parterres, los puntos focales, las estatuas, los
caprichos, edificios y estructuras constructivas, e incluso la
orientación geográfica de estos elementos, todo su mundo interior y
su ideología.
 |
| Bajo relieve en la columna de Mercurio |
El
jardín de La Alquería de Dos Hermanas es un jardín literario,
lleno de poesía, de alegorías y referencias a la obra literaria de
sus propietarios, al orden de dios, y a la religión; al pasado
heroico de la patria y a la mitología clásica; a la noche, a lo
tenebroso, a la tristeza, al mar, a las tierras lejanas; al amor, a
la fertilidad y a la naturaleza. Era en definitiva, para Antonia Díaz
y José Lamarque, la representación del Paraíso en la tierra.
Bibliografía
-
Francisco Paez de la Cadena. Historia de los estilos en
jardinería. Ediciones Akal S.A. Colección Fundamentos. 2009.
-
Adrian Von Buttlar. Jardines. Del Clasicismo y el Romanticismo. El
jardín paisajista. Editorial Nerea. 1993.
-
Isabel Román, Marta Palenque. Pintura, Literatura y Sociedad en
la Sevilla del Siglo XIX: El Álbum de Antonia Díaz. Diputación
de Sevilla. 2008
-
María Isabel Román Gutiérrez, Marta Palenque Sánchez. El
Silencio Será Nuestra Poesía. Antonia Díaz de Lamarque, una
Escritora Sevillana del Ochocientos. Sevilla. Ayuntamiento de
Sevilla. 2007.
-
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femenina: vida y obra literaria de Antonia Díaz de
Lamarque. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes. 2008 Antonio Prieto Granados. Mis recuerdos de la
Alquería (1882-1947) Revista de Feria y Fiestas. Dos
Hermanas, 83,85 .1988.
-
Antonio Prieto Granados. Años de 1920. Mis recuerdos.
Revista de Feria. Dos Hermanas. 1992
-
La Alquería, quintas y huertas de Dos Hermanas. Revista de Feria
y Fiestas. Dos Hermanas. 32,38. 1983 José María Gómez.
-
Evocaciones de la Alquería del Pilar. Revista
de Semana Santa, s.p. 1972.Carmen Gómez Valera. Dos
Hermanas: Historia, rincones y leyendas. Editorial Temporae.
2014.
-
Fotos en blanco y negro: Fototeca de la Biblioteca Municipal de Dos
Hermanas.
-
Fotos en color: Floralqueria-Dos Hermanas.
Webgrafia
-
Floralquería Dos Hermanas:
https://sites.google.com/site/floralqueria/
1.-
Sevilla intelectual. Sus escritores y artistas
contemporáneos. 1986,67.
2.-
Los límites de la escritura femenina: Vida y obra
literaria de Antonia Díaz de Lamarque. Marta
Palenque e Isabel Román Editado en la Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes.
3.-
Homenaje y recuerdo a la Excma. Sra Dª Antonia Díaz
de Lamarque, juicio crítico incluido en Poesías líricas de
Antonia Díaz de Lamarque, 1893, 83-84 y 85.
4.-
Antonia
Díaz de Lamarque, una escritora sevillana del ochocientos.
Marta Palenque e Isabel Román. Ayuntamiento de Sevilla. ICAS
2007,66.
5.-
Mis recuerdo de la Alquería (1882-1947). Antonio
Prieto Granados. Revista de Feria y Fiestas de Dos Hermanas. 1988,
83-85.
6.-
María
Isabel Román Gutiérrez, Marta Palenque Sánchez. El silencio será
nuestra poesía.. Antonia Díaz de Lamarque, una Escritora Sevillana
del Ochocientos. Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla. 2007.
7.-
María
Isabel Román Gutiérrez, Marta Palenque Sánchez. El silencio sera
nuestra poesía. Antonia Díaz de Lamarque, una Escritora Sevillana
del Ochocientos. Sevilla. Ayuntamiento de Sevilla. 2007.
8.-
Se puede observar en el edificio principal (10x16), el ancho de la
escalera (3 m) en relación con el ancho y largo de los caminos en
forma de T a los que conduce (4,80 y 20,50) y la distancia entre la
columna de Hermes y el alminar (53,80).
9.-José
Lamarque Novoa. Ilustraciones: E. Bermejo y T. Aramburu. Sueños
de primavera. Leyendas.
La fecha figura en el Prólogo de esta obra, escrito por Luis
Montoto Rautastrauch.
10.-Se
describe siguiendo el artículo de Antonio Prieto Granados: Años
de 1920. Mis recueros. Revista
de Feria 1992. Pg. 243-247.
El
texto que figuraba en la lápida era el siguiente: "El
domingo 14 de mayo de 1649 a las cuatro de la tarde, mataron en este
sitio a un caballero. ¡Rueguén a Dios, nuestro Señor, por él!";
una fotografía de la placa con este texto se reproduce en el
artículo "La Cruz de los caballeros", escrito por
José María de Mena en la Revista de Feria de 1974. Pg 25-26.