"A los recuerdos de Juan Ramón Jiménez asoma también la Alquería. Los ojos de un joven de otra generación ven aquellas reuniones con gran distancia; y es que estas modas propias del XIX le resultarían por completo ajenas. Para él los amigos en la literatura y en la vida de los Lamarque (aquéllos que como él ven en el modernismo mera cursilería y siguen anclados en la poesía decimonónica) formaban la que llama «la peña poética sevillana del instante parado»
Siguiendo este artículo, transcriben lo que dice Juan Ramón Jiménez en su obra autobiográfica "Vida" sobre Lamarque y su tertulia de poetas:
(A Lamarque)..."cuando le gustaba más un soneto o un romance míos, me mandaba unos magníficos cajones de naranjas de sangre, de su finca de Dos Hermanas, donde él y su mujer, doña Antonia Díaz de Lamarque, escritora como él, revivían tiempos pasados españoles, vistiendo con trajes anacrónicos y representando escenas de serenatas trovadorescas. Don José Lamarque me daba siempre consejos y me decía que leyera a don José de Velilla y a su hermana doña Mercedes, a don Luis Montoto y Rautenstrauch, a don Francisco Rodríguez Marín y otros, que formaban la peña poética sevillana del instante parado, y que me dejase de aquellas revistas de Madrid, que no sabían nada de poesía".
¡DOS HERMANAS!
Cielo azul y naranjas:
¡Do Jermaaaaana!
... El tren no va hacia el mar, va hacia el verano
Verde de oro y blanco.
Una niña pregona: "¡Violeeeetaa!"
Un niño: "¡Aguiiiitaa frejca!"
Yo, en un escalofrío sin salida,
sonrío en mi tristeza y lloro de alegría.
- Dos cables: "Madre, Novia: Moguer,
Long-Island; Flushing: Naufragué, en tierra; en mar de amor."
Juan Ramón Jiménez
20-enero-1912
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