Mayauel vive en el cielo con sus abuelas Tzintzimitl (las estrellas que tratan de impedir que el sol nazca cada día). El dios supremo, creador y destructor, Quetzalcoatl, la enamora. Ambos huyen y para amarse a escondidas se convierten en las ramas de un frondoso árbol. Txintzimitl, las estrella de la noche, les descubren, se acercan al árbol y se comen la rama que correspondía a la bella Mayauel, que muere. Cuando el creador, Quetzalcoatl, recobra su forma, recoge los restos de Mayauel y los entierra, de ellos emerge la primera planta de magüey. Tras su muerte, Mayauel, se convirtió en diosa.
Del magüey o agave americana se obtiene el pulpe. Esta bebida espiritosa era utilizada en las ofrendas y ceremonias religiosas en la cultura mexica. El pulpe solamente se podía tomar en las celebraciones religiosas, fuera de ellas solo lo podían beber los ancianos.
El vocablo magüey esta relacionado con la palabra Mayauel, una de las divinidades femeninas de la naturaleza en las culturas mesoamericanas, asociada al agave y a la embriaguez. Mayauel es representada como una joven pintada de azul asomándose a una penca de magüey.
Quetzalcoatl, serpiente emplumada, es el Dios principal en la cultura mexica, el destructor y el creador. Representa la dualidad propia de la condición humana. La serpiente es la parte física, el espíritu es simbolizado por las plumas.
Las tzintzimime son demonios que habitan en el cielo y que constantemente intentan destruir el mundo. También se les identifica como estrellas femeninas que atacan al sol en el amanecer, en el ocaso y sobre todo durante los eclipses con la intención de impedir que nazca.
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